jueves, 16 de octubre de 2014

Bill Ayers en el periódico de hoy (en negrita sus ideas sobre educación).

«EE UU es la mayor amenaza a la paz» 
MARIFÉ ANTUÑA | OVIEDO .16/10/2014 

Bill Ayers (Illinois, 1944) es uno de esos personajes que podrían componer un guion cinematográfico de éxito garantizado y con la firma de Hollywood. Aunque quizá él prefería una peli independiente para hablar de su activismo irredento, ese que le llevó incluso a la radicalización más absoluta con los Wheather Underground, un grupo que llegó a atentar contra edificios públicos (sin víctimas) en los sesenta y los setenta y a teorizar más tarde, sobre la educación y la revolución, y contar sus experiencias en diferentes libros. 
Este estadounidense residente en Chicago que, de niño, fue vecino de Obama, presenta su libro 'Días de fuga' (Hoja de Lata) y 'Enseñar, un viaje en cómic' (Morata) en Oviedo y Gijón. La primera cita, en Pedagogía a las 12 horas. La segunda, en el Centro de Cultura Antiguo Instituto, a las 19.30 horas. 'Días de fuga' es el título del libro en el que revela los entresijos de su activismo contra la guerra de Vietnam. 
¿Vivimos hoy días de fuga? 
Elegí ese título para el libro porque habla de esos años, los sesenta y los setenta, de lucha contra la guerra, pero en parte también lo escogí porque todos son tiempos de fuga. Porque todo compone la historia y lo que sucede ahora es el preludio, una introducción, de lo que vendrá después.Pero parece que aquella época la juventud americana estaba más implicada que ahora. Tengo sentimientos encontrados respecto a esto. A veces parece que fue una época increíble, y es verdad, se luchó contra la guerra, el movimiento negro adquirió fuerza, hubo proyectos, posibilidad de hacer cosas... Pero en este tipo de situaciones hay momentos de valle y momentos de pico, en unos hay más activismo en la calle y los otros están más centrados en la reflexión, el estudio, la organización. Sí, ahora estamos en un momento de valle, pero mire por ejemplo lo que está pasando en Hong Kong o lo que pasó en Ferguson, Missouri. 
En los sesenta y setenta ustedes clamaban contra el imperialismo americano. ¿Cuál es el clamor actual contra EE UU? 
EE UU sigue siendo el mayor peligro y la mayor amenaza para la paz del mundo. No olvide que tiene el ejército más grande del planeta y por lo tanto es el mayor proveedor de violencia. Pero no es el único. Cada vez que EE UU inverviene en algún lugar, todo va a peor, su ejército no lleva consigo justicia, derechos humanos, sino más guerra, más depresión. 
Ustedes pensaban que se podía cambiar el mundo. ¿Sigue pensándolo? 
Claro, se puede y de hecho cambiaremos el mundo. Otro mundo es posible, está en camino, más justo, más humano, con salud, educación... Está en nuestras manos, somos seres humanos y podemos cambiar la historia. 
De su experiencia como activista, ¿cuáles son los errores y los aciertos a copiar y a evitar? 
No es fácil dar una receta. Es importante conocer las relaciones que existen entre la guerra, las amenazas globales, la producción energética, el petróleo... La demonización de los musulmanes, la islamofobia, por ejemplo, está siempre vinculada a esas amenazas globales. Y lo que hay que hacer es muy sencillo: hablar unos con otros, educar, organizarnos. Lo que no se debe hacer es sobrepasar los límites. La revolución no es un pequeño grupo de gente haciendo algo, la revolución es cuando montones de personas cambian su manera de pensar. Esa es la aspiración. 
¿Existe un sistema educativo para cambiar el mundo? 
La educación es el camino para cambiar el mundo y nuestras vidas. Pero eso no ocurre en el colegio, que constriñen a los niños, la educación está en la calle, en un viaje... 
Pero el colegio es fundamental, ¿cuál es para usted el sistema escolar ideal? 
Todos los sistemas educativos forman parte de un sistema social que enseña obediencia a ese sistema. Esa no es la vía. Tenemos que educar para que esa obediencia y ese respeto sea hacia el ser humano y no hacia un rey o un líder religioso. Debemos educar a gente libre capaz de transformar el mundo. 
¿Internet y las redes sociales nos forman o nos deforman? 
Ambos. La información no es educación.

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