"El sistema no
puede absorber seiscientos titulados al año, ¿acaso no generamos así una
frustración vital en muchos?", señala Ana González
30.10.2014 | 04:21
Eloy MÉNDEZ La reclamación universitaria para reducir el número de alumnos en los
grados de Magisterio de Infantil, Magisterio de Primaria y Pedagogía no ha
caído en saco roto. La consejera de Educación, Ana González, admitió ayer la
necesidad de tomar medidas cuanto antes para ajustar la oferta de plazas en
estos títulos a la demanda de profesionales por parte del sistema. "No
podemos seguir formando a 600 estudiantes cada año porque no podremos
absorberlos. ¿Acaso no estamos generando de esta forma una frustración vital
para muchos de ellos, no estamos creando un colapso?", señaló la
representante del Gobierno autonómico durante la inauguración de la XII
Asamblea Nacional de la Conferencia de Decanos de Facultades de esta
especialidad, que se celebra estos días en Oviedo.
González recogía con estas palabras el guante lanzado hace meses por el
decano de la Facultad de Formación del Profesorado y Educación, Juan Carlos San
Pedro, que solicitó en varias reuniones con cargos del Principado algún tipo de
decisión encaminada a elevar la calidad docente en su centro, tal y como
informó LA NUEVA ESPAÑA. Entre ellas, citó la necesidad de "adaptar la
matrícula a las actuales necesidades del sistema" e introducir cambios en
los contenidos formativos, incrementando en paralelo la colaboración entre la
Universidad y los colegios e institutos de la región. "Deberíamos tener como
objetivo que todos los titulados sean grandes profesionales y, para ello, debe
existir la posibilidad de ofrecerles un trabajo", dijo ayer la consejera.
La responsable de Educación se quedó, no obstante, en una declaración de
intenciones al eludir pronunciarse sobre medidas concretas que posibiliten este
endurecimiento de los criterios de selección del alumnado de Magisterio y
Pedagogía en un futuro. Una política que podría pasar por la instauración de un
reducido límite de plazas (númerus clausus) o por la imposición de una prueba
específica para los candidatos a matricularse, con el fin de que demuestren sus
conocimientos en cuestiones fundamentales. Posibles normas que, en ningún caso,
afectarían a los estudiantes que ya se encuentran en la Facultad.
Además de este anuncio, esperado con ansias por los dirigentes académicos, González también abogó durante su
intervención por una "educación que implique necesariamente la
inclusión". "Nuestro objetivo debe ser que cada persona sea capaz de
desarrollar un proyecto de vida autónomo y pueda acceder al aprendizaje del
ejercicio de los derechos de ciudadanía", destacó, en presencia de decenas
de decanos de casi todas las universidades españolas. Y pidió una "gran
revolución para romper con el actual currículum, excesivamente
disciplinar". "Tenemos que hacer frente al problema de convertir las
asignaturas en cuestiones prácticas para la vida", remató.
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