jueves, 2 de octubre de 2014

Suprimidos los deberes en primaria. Noticia de hace un año que pasa desapercibida. ¿Pilláis la contradicción del artículo?

miércoles, 2 de octubre de 2013

El colegio gijonés de la Inmaculada elimina las tareas en casa para el alumnado de Primaria y los cuadernos de verano 
 02.10.13 - 00:27 - AZAHARA VILLACORTA | GIJÓN. 


Hay un colegio gijonés en el que «los niños están encantados, mucho más que las familias, entre las que hay opiniones más variadas». Porque en él no hay deberes para los alumnos de los cuatro primeros cursos de Primaria, mientras que en el caso de los estudiantes de quinto y sexto se reservan sólo a «las tareas fundamentales». 

Lo cuenta el jefe de estudios de la Inmaculada, Javier Valdés, quien defiende el modelo por el que ha optado el centro educativo de los Jesuitas alegando una razón de peso horario: «Los niños, muchas veces, tienen unas jornadas laborales interminables que no aguantaría ni un adulto. Como para llegar a casa y ponerse a hacer deberes». Se refiere Valdés a que en el colegio se potencian las actividades paraescolares, especialmente el deporte, y el refuerzo de los idiomas, con lo que «tienen unas agendas muy sobrecargadas». Y, desde el punto de vista de los argumentos pedagógicos, alega que los pequeños «deben hacer el trabajo fundamental con sus profesores en el centro». Porque, además, «no hay una mejoría sustancial entre aquellos alumnos que tienen muchas tareas y los que no las tienen» si el trabajo en el aula orientado por sus docentes es el adecuado. 

En palabras del director, José Guerrero: «Para que obtengan buenos resultados, está el colegio». Otros centros, como el Isidro Parga Pondal, en Oleiros (A Coruña), han llegado a la misma situación, pero por vía judicial. Allí, los profesores no pueden ponerles deberes a los alumnos de los primeros cursos después de que un padre denunciase tras considerar que los ejercicios que debía hacer su hijo al llegar a casa eran excesivos. Eso no pasará nunca en la Inmaculada, que incluso ha suprimido los cuadernillos de repaso que los centros suelen encargar de cara al verano, porque los pequeños «se vuelven a poner al día sin dificultad durante la primera semana de septiembre». Además, razona Javier Valdés, «lo mismo te mandan colorear hasta hacer una sopa de letras, con lo que no tiene mucho sentido ponerse a hacer algo que no coincide con los contenidos del curso». 

El debate está abierto y los países europeos se debaten entre reforzar las tareas en casa o hacerlas desaparecer, como en el caso de Francia, donde los deberes están prohibidos en la escuela primaria (de 6 a 11 años, igual que en España) desde 1956. Pero, también como ocurre en aquí, los profesores siguen imponiendo a los alumnos más pequeños que realicen tareas en casa. En el país vecino, el año pasado el asunto cobró, incluso, tintes de rebelión y se convocó una huelga de lápices caídos de dos semanas para protestar contra los «trabajos forzosos» fuera del horario lectivo.

Sus detractores sostienen que los deberes no sirven para nada, son antipedagógicos, generan estrés a los pequeños, causan tensiones en la familia obligando a los padres a ejercer de profesores, alargan innecesariamente la jornada, impiden a los niños dedicar el tiempo a la lectura y aumentan las desigualdades entre los alumnos que pueden beneficiarse de la ayuda de su familia y los que no. 

En España, la polémica enfrenta a las dos principales asociaciones de padres. La Ceapa (escuela pública) promueve el fin de los deberes en casa por entender que se sobrecarga a niños y niñas, mientras que la Concapa (concertada) sostiene que suprimirlos «aumentaría el fracaso escolar».

4 comentarios:

  1. Me gustaría poner el foco de atención en el intervalo de edad del que hace referencia la noticia: entre 6 y 11 años, es decir, NIÑ@S de primaria. Me gustaría también recalcar la palabra NIÑ@S y lo que ello conlleva.

    Y a continuación, referirme a esas jornadas de mínimo siete u ocho horas al día sentad@s, con tan sólo 25 min de descanso en la mañana, y una hora, para la comida del mediodía; y lo que supone regresar a casa, y continuar trabajando. Máxime si estamos hablando de jornada partida, como es el caso del centro concertado, al que hace referencia el post.
    También habría que matizar la distinción que hace este centro concreto, entre los cuatro primeros años y los dos últimos, y cuáles son las tareas para casa, esos dos últimos años a los que hace referencia.

    Como considera el CEAPA, este exceso de actividades sobrepasa los límites en la mayoría de los casos de un niñ@, en cuanto a su tiempo y su capacidad, generando agotamiento y desinterés. Provocando por tanto el efecto contrario.

    Un niñ@ entusiasmad@ y motivad@ por esas primeras lecturas, esos primeros descubrimientos…con ese exceso de responsabilidad y de obligaciones, esta comprobado que reacciona con rechazo y desinterés.


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  2. Si bien es cierto, que al niñ@ una vez adquiridos los conocimientos en el aula, ejercicios de repaso o refuerzo, le ayudan a asentar estos conocimientos, a ponerlos en prácticas, a analizar más ejemplos…en definitiva a asentarlos. Pero ¿Por qué no en el mismo aula? ¿Por una mala programación del currículo?, ¿Por una falta de organización o de preparación del profesorado?, ¿Por como hacen referencia algunos docentes, un exceso de alumn@s en el aula?....

    En cuanto a artículos o teorías, que consideran que con los deberes los niñ@s aprenden valores como la responsabilidad o la organización, a mí criterio, es compartible en cierta medida: siempre que las tareas para casa sean las mínimas. Un exceso de deberes, lo que nos demuestra la realidad, es a niñ@s terminando sus deberes al final de la tarde agotad@s, y son los padres, madres, cuidadores o abuel@s en su defecto, los que han de organizarse, en el mejor de los casos supongamos que bien (desigualdades sociales), para que ese niñ@ termine, cene y descanse pronto, para mañana volver a la rutina.

    CEAPA cree que los estudiantes están "sobrecargados de tareas que deberían haber trabajado en la escuela". Por ello, apuesta por cumplir en horario escolar "el proceso de enseñanza y aprendizaje". Así los alumn@s contarían con tiempo libre para realizar actividades extraescolares "deportivas, culturales o de esparcimiento, que también contribuyen a su desarrollo personal". En su opinión, una menor cantidad de tareas en el hogar permite aprovechar mejor el tiempo de estudio.

    La CONCAPA, en contraposición, en su defensa de estas tareas para casa, hace referencia a un tiempo de dedicación de quince minutos diarios los cuatro primeros años, y de una hora, los dos últimos. Esta consideración no corresponde con la realidad. En el día a día, y en la mayoría de los casos, cada profesor de cada asignatura, diariamente, marca tareas para casa, sumados los tiempos que conllevan cada una, no se ajustan a esa hora recomendada, ni mucho menos a esos quince minutos.

    Este exceso de tareas, hace que los tutores de ese niñ@ que estuvo sentado una jornada entera ( tanto como la jornada laboral de un adulto), ante la indefensión del exceso de tareas ( los deberes en España, como nos refiere la noticia, están prohibidos desde 1956 ), tenga dos opciones:
    Insistir y continuar con una programación de tareas extraescolares: deporte y refuerzo de idiomas, con lo que ello conlleva para el niñ@ : falta de tiempo libre , de contemplación, de lectura, de jugar con sus hermanos, sus amigos, e incluso de aburrirse…..de volver a casa agotado, hacer deberes, cenar poco por el cansancio y acostarse tarde (falta de sueño).
    O la retirada de las mismas, que ante la duda, la mayoría de las veces suele ser deporte, priorizando y manteniendo refuerzo de idiomas ( otra hora más sentado).

    Según la OMS, la actividad física en los niños reporta un beneficio en sus funciones cardiorrespiratorias y musculares, en sus salud ósea y en reducir el riesgo de enfermedades, por lo que recomienda que inviertan como mínimo 60 minutos diarios en actividades físicas. Esta actividad física diaria debería ser, en su mayor parte aeróbica. Convendría incorporar como mínimo tres veces por semana, actividades que refuercen, en particular, los músculos y los huesos.
    La realización de una actividad física adecuada ayuda a los jóvenes a: desarrollar un aparato locomotor sano, un sistema cardiovascular sano, aprender a controlar el sistema neuromuscular, mantener un peso corporal saludable….además de la asociación que mantiene a efectos psicológicos beneficiosos en los jóvenes.

    ¿Cómo dedicar ese tiempo tan importante de actividad física, más si ese niñ@ estuvo tantas horas sentad@, y al mismo tiempo cumplir con sus tareas de la escuela, su tiempo de aseo, su cena y sus horas de descanso? La respuesta es clara: imposible.

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  3. Otro aspecto importantísimo e implícito en todo este asunto, son las desigualdades sociales que estos deberes generan.
    Niñ@s que recogen al menos uno de sus progenitores en el centro escolar y le apoyan y guían en sus tareas, frente a niñ@s que recogen sus abuel@s de edad avanzada y cansados, o niñ@s que recogen cuidadores que limitan sus funciones.
    Niñ@s de familias con progenitores o tutores preparadad@s académicamente y que pueden asesorarle, frente a progenitores o tutores no preparados, no capaces o incluso con problemas personales graves.
    Niñ@s pertenecientes a familias con recursos económicos, para apoyarle con clases de refuerzo frente a niñ@s sin recursos….
    Niñ@s con un ambiente saludable en su casa, frente a niñ@s con problemas en el ámbito familiar…
    CEAPA estima que el hecho de que un alumno los ejecute mejor o peor depende del nivel socioeconómico y cultural de su familia y de su entorno. Si bien los deberes competen a los niños y son ellos quienes deben realizarlos, es cierto que los padres ayudan a los pequeños a realizar estas tareas. Mucho padres no tienen ni el nivel educativo ni el dinero para poder pagar esos apoyos, señala CEAPA.

    Para terminar y reflexionar sobre ellas, citar las tres propuestas que se lanzan desde CEAPA frente al modelo actual. Consideran que son necesarios cambios e insisten en que se priorice el trabajo en el aula y se encarguen unos deberes que puedan hacerse "sin la ayuda de un adulto". Sus alternativas son:
    1. Reformar el currículum educativo. Defiende una enseñanza "más motivadora, práctica y centrada en la adquisición de competencias básicas”. Por este motivo, subraya que el profesorado ha de estar preparado para impartir este tipo de enseñanza.
    2. Constituir los deberes como una formación complementaria. Bibliotecas, museos, asociaciones y recursos del entorno escolar han de servir de apoyo a los estudiantes para fomentar "la lectura, la investigación y la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación".
    3. Todos los centros han de ofertar programas de refuerzo educativo. Con estos programas se pretende que los alumnos con más dificultad no tengan por qué recurrir a clases particulares de pago, sino que se beneficien de clases de apoyo en el propio centro después de la jornada escolar. Son los denominados planes de acompañamiento educativo, en Primaria.

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  4. Artículo de interés al respecto, que nos permite referenciar a Freinet, Montessori y Steiner
    http://www.bastamag.net/Freinet-Montessori-Steiner-las

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